Cómo ahorrar en combustible

Se oye hablar de la conducción eficiente pero, ¿sabes realmente de qué se trata? Básicamente, es introducir cambios en los hábitos de conducción para adaptarlos a las innovaciones introducidas en los motores actuales que permiten reducir el consumo de carburante, la contaminación ambiental, aumentar la seguridad en carretera, mejorar el confort de los ocupantes…

Según los datos de ANFAC, una conducción eficiente puede generar un ahorro de hasta 300 €, que si añadimos un ahorro del 30% en la reducción del consumo de un vehículo nuevo como media respecto a uno viejo, el ahorro puede llegar hasta 1.000 € al año en un vehículo nuevo respecto a uno antiguo.

¿Cuáles son estas medidas para ahorrar en combustible?

  • Arrancar el motor sin pisar el acelerador, e iniciar la marcha inmediatamente después de arrancar. En motores turboalimentados, hay que esperar unos segundos antes de iniciar la marcha.
  • La primera velocidad hay que usarla el menor tiempo posible. A los 2 segundos o 6 metros hay que meter segunda.
  • En los motores gasolina, hay que cambiar de marcha entre las 2.000 y las 2.500 rpm. En los diésel, entre las 1.500 y las 2.000 rpm.
  • Utilizar siempre que se pueda las marchas lo más altas posibles, siempre respetando los límites de velocidad.
  • Mantener una velocidad de circulación uniforme, sin acelerones o frenazos bruscos en la medida de lo posible.
  • Para la deceleración, levantar el pie del acelerador y dejar rodar el vehículo con la marcha seleccionada. Reducir las marchas lo más tarde posible, y frenar lo más suavemente posible.
  • Siempre que la circulación lo permita, parar el vehículo sin reducir marchas.
  • Cuando las paradas sean superiores a los 60 segundos, detener el motor.
  • Conducir con anticipación, para poder adecuar la marcha en las aceleraciones y deceleraciones.
  • Cumplir las normas de seguridad es casi sinónimo de una conducción eficiente.

¿Cuáles son los beneficios de una conducción eficiente?

  • Un ahorro medio de combustible del 15%.
  • Mejora medioambiental.
  • Reducción del 15% de las emisiones de CO2.
  • Disminución de la contaminación acústica.
  • Aumento del confort del vehículo.
  • Reducción del estrés del conductor.
  • Disminución del riesgo de accidentes.

 

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